Las herramientas de comprensión
de los actos humanos, tales como la lingüística,
la antropología o el psicoanálisis, al cruzarse
con el campo del arte, suscitan un reconocimiento de las condiciones
sociales que rodean y predeterminan cualquier acto de representación.
De esta manera, el sentido que se moviliza en el campo artístico,
está mas cerca de los trasfondos culturales y sociales
de los artistas y los espectadores, que de los mismos fundamentos
conceptuales de las obras.
Desde este ámbito debe pensarse la pintura el día
de hoy, dado que es una práctica marcada históricamente
por el colonialismo cultural y quienes la practican están
más atentos a las agendas políticas y las implicaciones
culturales de la representación que en los pormenores
del oficio, la tradición o la historia del arte.