El
proyecto Hogar dulce, dulce hogar de Pablo Adarme partía
de una indagación acerca de la manera como la
intervención estética sobre las fachadas
en el barrio Venecia de Bogotá, les permitía
a sus habitantes establecer principios de distinción
social, que parecían ser fuertemente característicos
de esta comunidad. Comenzaba por un registro fotográfico
de fachadas de casas que por su coloración, rasgos
morfológicos y condiciones ornamentales eran
susceptibles de convertirse en simulacros de pasteles,
construidos como pequeñas maquetas a escala.
Esta traslación de la arquitectura a la repostería,
describe la forma en que los habitantes de una comunidad
particular encuentran principios de afiliación
colectiva y se sitúan ante otras comunidades.
El giro de sentido del proyecto se completó cuando
estos ponqués ficticios se exhibieron junto a
los reales en la panadería Prextopan
de alto reconocimiento dentro del barrio Venecia. Resultó
por lo tanto altamente significativo para el proyecto,
que la comunidad terminara por apropiarse de la obra
al comenzar a encargar al panadero, la elaboración
de pasteles reales a partir del registro fotográfico
de sus propias viviendas o las de sus vecinos.
Por Jaime
Cerón |