La
fotografía parece haber surgido en el siglo XIX, pero en
realidad solo lo hizo en términos químicos. La física
que compromete la imagen fotográfica, es decir la cámara
oscura, se utilizó como herramienta de traslación
de la percepción visual hacía el espacio pictórico
desde el renacimiento. En ese sentido no sería descabellado
decir que hasta cierto punto la fotografía, pudo haber engendrado
en gran medida las convenciones que determinan la noción
espacial producida por la perspectiva geometral.
Víctor
Muñoz realiza imágenes fotográficas que podrían
separarse de los enfoques convencionales anteriormente descritos,
porque parecen haber multiplicado los puntos de vista acerca de
lo que es capturado por el lente. En ese sentido no es fácil
imaginar una cámara oscura que haya sido capaz de contener
esa lógica espacial aunque paradójicamente se nos
presenta como algo continuo. En el proyecto granjas privadas,
se produce un enlace entre ese espacio aparentemente continuo
(configurado por miradas discontinúas), los lugares que
son registrados, los acontecimientos que tienen lugar en su interior
y la imagen hegemónica de la ciudad. Sus fotografías
revelan algunos de los reveses culturales de las estructuras urbanas.